Efectos del entrenamiento de fuerza

Seguro que, alguna vez, has pensado que el entrenamiento de fuerza hace que tus músculos se vean más grandes y estéticamente con una figura más definida, pero déjame decirte que el entrenamiento de fuerza no es solo eso. Sí, es muy cierto que con una buena planificación seas capaz de aumentar sustancialmente tus niveles de fuerza y veas un aumento en tu masa muscular, pero hay otros beneficios que se suelen pasar por alto y que también son realmente importantes en nuestra salud y nuestro día a día.

Durante nuestros entrenamientos de fuerza, el músculo produce y libera unas proteínas mensajeras al torrente sanguíneo denominadas miokinas que actúan como moléculas de comunicación entre órganos y tejidos, influyendo así sobre la salud de todo nuestro organismo (recuerda que el músculo no solo sirve para mover nuestro cuerpo, es también un órgano endocrino). Algunas de las funciones principales de las miokinas son:

  • Respecto a la hipertrofia muscular, activan las células satélites de los músculos para aportar nuevos núcleos a la fibra muscular y estimulan la síntesis de proteínas para reparar el daño muscular del entrenamiento y aumentar el tamaño de la fibra muscular. Al aumentar de tamaño la fibra muscular y, por tanto, el tamaño del músculo, éste requiere de un mayor aporte energético, lo que conlleva a un mayor gasto energético basal.

 

  • Aumento de la sensibilidad a la insulina tras el ejercicio inmediato y a largo plazo. Las miokinas estimulan la producción de glucosa por el hígado y provocan que el músculo utilice mejor la glucosa y un mejor control sobre la diabetes tipo I y diabetes tipo II.

 

  • Efecto antiinflamatorio: se ha demostrado que varios tipos de miokinas actúan sobre el tejido adiposo visceral, ayudando a una mejor oxidación de las grasas y, por lo tanto, reduciendo la masa grasa total y, como consecuencia, una tensión arterial mucho más regulada, ya se encuentre en su momento más alta o más baja.

 

  • Regulación del apetito: el entrenamiento de fuerza provoca ciertos cambios hormonales, nerviosos y metabólicos, modulando el hipotálamo, la región cerebral que controla el hambre y la saciedad, por lo que, se puede decir que la ingesta calórica puede verse afectada por el ejercicio físico.

 

Si nos damos cuenta, estos efectos del entrenamiento son iguales y mucho más duraderos que los fármacos utilizados para paliar o aliviar patologías agudas o crónicas del día a día, nuestro cuerpo es prácticamente una farmacia andante y no sabemos cómo utilizarlo, por ello, en nuestro centro de entrenamiento en Guadalajara, nos encargamos no solo de que te veas más fuerte, sino también más saludable.